lunes, 8 de septiembre de 2014

“Severa ciencia la tuya…”

“Severa ciencia la tuya…”, replicó, acercando la taza de café hacia sus labios.
La decisión fue tomada luego de ese encuentro, sería un golpe limpio. Iríamos al nuevo mundo en dos barcas compradas con lo que se ganó de la apuesta al dueño del bar. Menuda inocencia.

El plan estaba dispuesto para ser aplicado dentro de dos días desde hoy.
Recomendación de comer ligero la noche anterior a la partida.


Ya en la nueva tierra todo se fue definiendo y en colores.
El ritmo aseguró la cadencia de la tarde de la llegada.
El recibimiento fue muy extremo y capacitador.
Cientos de relatos antropomorfos.


De regreso a casa, uno se siente aliviado.
El Ginkgo Biloba sigue creciendo fuerte.
No hay error.
Y, no hay error.


“Cambio y Fuera.”, repitió.

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