miércoles, 6 de agosto de 2014

1er día (cuento?) - SIN EDITAR

6to. Día:
(9.03.12)
Aún hay gente en las calles. Quizá hayan doblado en número.
Las peluquerías regalan caramelos a los niños que vayan acompañados de sus abuelos.
El metro llega a su hora. Eso si es raro.
Luego de cinco días sin salir de casa me doy cuenta de que el sol ha salido mientras que ayer llovió.
De hecho, ayer si salí de casa. Solo un momento a pasear a la perrita. Pero bueno, en fin. Es algo.
Los planes de vernos en la playa ya no van a poder ser.
Espero que entiendas.
Punto.

7to. Día:
Extraño como ayer, misma fecha 9.03.12, nada cambia.
Excepto la barba del conductor de autobús.
Hoy es otro conductor.
Todos se miran fijamente a si mismos.
Navega por los aires cerca de la costa en una especie de parapente.
El problema es que no se sujeta bien al manubrio/silla-colgante y ya el capitán del barco que los estaba llevando, ya está muy lejos.
Se queda sola con el.
Están como drogados con un alucinógeno potente y amable. Amoroso. Muchas formas circulares grandes y pequeñas de múltiples colores, unos mas brillantes que otros. Así, así va la cosa, hasta que despierta el monstruo.
Y no es un monstruo cualquiera.

Día 8:
La misma huevada.
Frío. Calor. Fiebre inmensurable y esta mierda. Carajo, no se puede controlar!

Día 9: El fin del encuentro.
Ya estamos salvados

10mo. Día: Cae el cielo en pedazos. Las nubes funcionan de contingencia (solo hoy pudimos resolver el misterio de la existencia de las nubes), pero no es suficiente, ya empiezan a traspasar los primeros bloques entrecortados de estratósfera. Veremos como nos va mañana!

Día 11: Empezó el día tranquilo.
Pero no hay garantías, desde ayer todo se mueve mas lento pero a una escala masiva, es como si una hormiga ve como se mueve un globo aerostático a cinco centímetros de distancia de su cabeza.
Algo así. Todo el puto día.
Niños delirando, perros muertos.
Jóvenes entusiastas haciendo marchas en contra del fin de los días.
Parece esto ya, como un cuento inventado y sin sentido. Pero bueno, que se le va a hacer.
Día 12: Pequeña calma luego de la tormenta planetaria. Hoy tenemos un espacio de tiempo para la reflexión común, o , al menos eso es lo que parece.
Solo vemos por la calle grupos grandes de gente agarrados de la mano en silencio.
Mujeres abrazadas, que parecieran madres e hijas. Gente mayor aferrados a sus mascotas.
Buenos, los que quedamos con vida.
Pues aun no hablo sobre los cadáveres frescos que se ven regados por todos lados.
Oh!, al parecer el monstruo está a punto de despertar.

Día 13:
Mucha luz de sol. Mucho calor cancerígeno.
Esto ya no se soporta más, estas son mis ultimas palabras…

DIA 14-20
Estos últimos siete días han sido extremadamente agradables. Bueno, viéndolo todo de modo clínico.
Luego de ver la muerte cara a cara, todo transcurrió de manera extraña, todo se veía elegantemente blanco. Sin color.
O quizás era que todo estaba tan revuelto que ya no se veían colores.

DIA 21: La mirada fortuita de un vigilante dirigía a la gente a un camino seguro, al menos eso era lo que cabía indicar al principio.
Pero, luego, todo se hizo evidente.
Estábamos en el limbo de los sueños apocalípticos.
Basta decir, que todo estaba mas ordenado que minutos antes.

DIA 22:      “La Selva Rota de Humos”
El cielo seguia﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽egu de Humos"ía hecho de pedazos, los escombros pendían de escasos metros de nube.
La verdad no se sumergía por ningún mortal.
Tenemos que solucionar el tema de la espera.
Ya nadie alrededor soporta mas.
Prefieren morir y quizás encontrar un lugar en el mas allá que pueda dar algo de bondad, cosa extinta hace poco.

DIA 23
Día de caza, los alimentos escasean. En un rincón de un apartamento en un segundo piso espera asustado un pero, ladra cada 3 minutos, se escuchan unos ladridos secos como no haber bebido sorbo de agua por 1 día y medio.
Voy a buscarlo y me encuentra asustado con cara pálida, retrocede un poco pero no logra dejar que no le invada el sentimiento de la posibilidad que yo tenga agua en alguna botella en algún bolsillo de mi chaqueta…

Sigo en el segundo piso al frente del perro.
Me ha tomado cariño en poco tiempo, bueno, no le queda remedio. Quizas sea su ultima oportunidad de que alguien lo salve.
Sorprendentemente y por primera vez escucho unas olas de mar a lo lejos.
Producen un eco sutil pero muy legible.
Decido llevar al perro y al parecer no está tan enfermo como parecía al principio.
Quizás es fuerte.
Vamos en búsqueda del mar.

Día 24
Llevamos caminando 2 horas y media, al parecer.
El pero ya es amigo.
Hace un rato me trajo una bolsa de papas chips fritas, supongo que como agradecimiento.
Hasta ahora no hemos visto ni un rastro de algún otro ser viviente, parece que somos solo los dos por ahora.
Creo que falta poco para llegar al mar, se divisan unas nubes densas a lo lejos y se siente un olor a océano. Ya las casas han dejado de estar tan hechas mierda, ahora parecen como intactas, algo había sucedido en el transcurso de tan solo 2 minutos.
Al tercer minuto tanto el perro como yo levantamos la cabeza sorprendidos, solamente para admirar la grandiosa jirafa que caminaba lenta a nuestra diestra. Apareció de una esquina de un edificio color crema.

“Vamos a su encuentro, pero”. Bienvenidos al nuevo orden satelital, pensamos los cinco.
Dos personajes aparecen de la nada acompañando a la jirafa 50 y 80 metros detrás de ella.
(Aunque algún tiempo después supimos que no era “Ella” sino que una jirafa macho). Los personajes irreconocibles a lo lejos caminaban lento y parecía que sabían  que yo y el perro vendríamos hoy y a esa misma hora.
Fueron a nuestro encuentro demostrando que eran un hombre joven de unos 26 años y una mujer de igual edad.
Estaban vestidos con ropa oscura sin hacer una combinación especial, muy tapados y encapuchados.
“Van a necesitar mas ropa” nos dicen al unísono a mi y al perro indistintamente.
“Iremos a un lugar frío”.

Nos sorprendimos mucho de todo esto y el perro empezó a hablar de la nada.
Al parecer no me sorprendí en lo mas mínimo y la pareja con la jirafa movieron las piernas mientras el perro decía: “Vamos ya”.

Día 25:
“Ingresando por un túnel en el mar, a un lugar frío”

Llegamos a la orilla del mar. La pareja se detuvo detrás de la jirafa que llevaba al perro en su lomo. Los cuatro parecían envueltos en parejas en una conversación en un idioma que intuyo que puedo entender pero en realidad no entiendo un carajo. Me dicen que hay una puerta por aquí. Al borde de la orilla al lado de donde termina el mar. Se abre una puerta, ingresamos por un túnel con una escalera melica al fondo. Descendemos y el ambiente se pone frío.
Vamos caminando y es cada vez mas frío. Debajo del mar existe un valle. Este valle no es muy iluminado pero es muy amplio. Tiene montañas, ríos y caminos complejos.
El valle se jactaba de bosques interminables de árboles parecidos a pinos, sauces, grandes troncos y delgados.
Distintas formas que le daban vida al paisaje. El clima era frío, pero me indican que hay una laguna de aguas cálidas muy cerca de aquí. 25 minutos
caminando, escucho.


El techo se transforma en nubes frondosas que pronto se dispersan dejando pasar la luz de un sol azul.
Increíblemente llegamos a la laguna de aguas turquesas y transparentes.
Automáticamente estamos dentro los 3, el perro y la jirafa.
El agua es cálida y aún mejor, potable, limpia, cristalina, llena de minerales, según entiendo.
El perro me mira como agradeciéndome y dice que en unos momentos sabe que habrá un pequeño movimiento telúrico, aunque nada grave.
Llega la noche y nos recostamos en un prado de heno suave y esponjoso. No hay duda que ya estamos nuevamente en casa. En nuestro hogar. Un hogar que antes no había cabido en la memoria.

Día 26
Despertamos con el olor a fresco que solo el pasto recién cortado puede dar.
Nos percatamos de distintos ganados pastando un grass de color verde lima brillante.
Es un ganado que no puedo reconocer la especie.
Son animales impensables llenos de alegría waltdisneysiana, casi exagerada.
Lo bueno es que no se percibe maldad en su comedia. Eso es lo bueno realmente.
Sin pensarlo dos veces, llega un pastor enano de ropajes austeramente psicodélicos. Nos indica que no hay que temer. Nunca.
Aunque mis acompañantes parece que nunca han temido de nada en su vida y entienden este valle submarino a la perfección.
“Quisiéramos seis porciones de vuestra mejor vianda, si fuera tan amable, gentil pastor”, expresó la mujer que viene con nosotros. “Esperamos que hay esa posibilidad, pero sobretodo, que no sea de ninguna molestia para usted”, agregó.
El pastor enano asintió de manera cordial y nos indicó con un gesto perfectamente natural, que lo sigamos hacia por debajo de unas colina mur cercanas.

Paréntesis Publicitario

“2 Meses después”:
- “Hola”,
- “Hola”.
- “Como ha estado la colaboración con los monos”.
- “Bueno, ha estado, digamos que, muy bien. Lo único es que aún no ha llegado el estado”. (¿?)

Fin del Paréntesis Publicitario

El descenso no tuvo inconveniente, era impresionante ver al pastor moverse con una agilidad tan elegante y precisa.
Llegamos a las faldas de la colina para encontrar una pequeña casa. Pequeña por lo que se veía, pues estaba como empotrada al suelo de tierras desérticas.
Ingresamos a la casa por una escalera en caracol sin barandas, algo así:



En ese momento, comprendimos que algo no andaba del todo bien, que digamos.

La casa por dentro estaba cargada de tótems bestiales de muchísimos tamaños variables. El techo tenía pintado en su totalidad, toda una concepción cosmogónica impensable con innumerables estrellas, galaxias y nebulosas. Pero hasta aquí todo bien.
Lo que sentimos de incomodidad era el hecho de tener al frente nuestro una decena y media de personajes horripilantes. Seres sin ojos algunos, con 3 brazos otros.
Y no solo eso, sino que variaban de forma y tamaño a medida que transcurría el tiempo en esa casa.
Inesperadamente perdí el conocimiento.

Día 27
Desperté con un dolor tremendo en el vientre. Estaba mareado y no podía en ese mismo momento saber donde me encontraba. Ya luego después de un momento pude recapitular los hechos. Fue algo así como llegar a sentirse fuera de un lugar y desmayarse.
Descansar y pensar lo sucedido una y otra vez hasta ahora.
Sin mas fuerza enérgica.
Volver a dormir, ya solo.
Empiezo a pensar que lo mas lógico sería emprender regreso a la superficie.
Me termino decidiendo y lo hago aunque nadie se deja sorprender y me apoya en la moción. Arriba. Sin escalas y para adelante.

Sigue caliente la superficie. Y mucho mas rojo que antes.
Sabor picante.
De noche.
Dormir unas horas.

Día 28:
Despierto ya en la superficie en un jardín confortable.
Ahora estoy solo.
Mis compañeros de viaje se quedaron abajo, en el mundo sub-acuático.

Día 29
Decido escribir mis memorias hasta el momento:
“Leía alguna vez un cuento de Juan Raúl Rivera, escritor peruano del fin de siglo pasado. Sus cuentos son excelentes para un chico de 16 años. Se juega la vida leyendo.
Y esto, al parecer, requiere cierto contexto que no hay.
Respira y se imagina:
¿Qué sería de olvidarse un día de respirar? Muriendo sin dolor.
Quizás justamente eso fue lo que le pasó a mi abuelo.
Se olvidó de respirar, de tantas cosas que tenía en la cabeza por hacer.
Pero bueno, lo que importó, lo que supo, hasta ahora es bendecido por todos.

Día 30
Fin de mes, hace calor, son las 9:00 de la mañana y es un veintitrés de mayo, 7 días para terminarlo.

Día 01 Día 31
Un tren aparece, sale disparado hacia la puerta de salida, escanea el perímetro de izquierda a derecha y se encuentra contra el cielo.

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“Stop Word”
Make a visualisation of which deadly illness through time are no longer ones.
And so on..
23/05/12    19:56:04


Día 32
Cosecha de nutrientes, cae del cielo una briza de proteinas energizantes y cubre todo de antibióticos orgánicos, anticuerpos resistentes a la más letal de las infecciones conocidas.
Empieza un flamante nuevo decenio.

Día 33
Sale el sol quemando todo lo malo que hay en tu corazón, evaporó la mala sangre y llevando organización precisa.

Día 34
Otro día entero tumbado en el suelo con el cielo empotrado en la cara. Purificado de nutrientes y antibióticos naturales se encuentra en un desierto de grass, con algunas construcciones de madera a lo lejos, muy raramente con lo que parecen ruedas de la fortuna en pequeña escala.
2 elefantes se posan al lado derecho.
Uno es mas grande que el otro. El más pequeño lleva gafas negras muy elegantes y comienza una conversación muy compleja sobre la vida secreta de los antílopes. Como habían evolucionado en tan poco tiempo hacia esa especie de máquinas del tiempo de no mas de 2 pasajeros.
Me dio la impresión de que lo sabía ya de antemano pero era cierto que todo esto era nuevo para mi.
Como cuando piensas que es una muy buena idea y acto seguido 350 personas te indican que en realidad no es muy buena idea. Pues no. Era primera noticia para mi. El gran elefante se retira y el de gafas me invita a pasar la noche en su hacienda.
Me convida un par de arbustos de lechuga con aceite, sal y agua, y me ofrece una cama de paja (muy cómoda). Duermo mucho.

Día 35
Despierto a 2 días para el final de la temporada de florecimiento. Hay una gran tormenta con grandes truenos y muy ruidosos. El di empieza peleón. Luego uno de los anfitriones me ofrece zumo de piña, mango, jengibre y miel.
Muy bueno el zumo, muy fresco, lo único es que ahora me dicen que tengo que pagar por el hospedaje y el desayuno.
No es muy caro, pero no traigo dinero.
Entonces me ofrecen a cambio trabajar pelando cebollas por un día.

DIA 06
Dormí oliendo a cebollas del día anterior y con los ojos más rojos que nunca, impuse una esperanza.

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è  Transcribir texto escrito en el tren del aeropuerto Bcn a estación de Francia

DIA 07
En la mañana el hedor ya se había ido. Camino entre una ciudad iluminada y a lo lejos veo montañas amistosas.
Prefiero seguir el camino del río en zigzag y llegar a las montañas.
Miradas suceden una a otra, la ciudad refleja un entorno bastante más poblado que el de hace muchos días para mi.
Por esta ciudad recuerdo todo desde que el mundo dio el gran salto cuántico, cuento los días, conservo los minutos, veo la hora del reloj que ya no da la hora. Me concentro en andar al lado del río curvoso para llegar a las montañas. Ese era el destino al que quería llegar siempre. Y me lo habían recomendado.

Me lo habían recomendado la peluquera de los niños, los abuelos de la perrita, el conductor de autobús y el capitán del barco.
Un monstruo cualquiera. Una hormiga, como jóvenes entusiastas y gente abrazándose, en grandes grupos. Madres e hijas abrazadas me lo habían recomendado, gente mayor y sus mascotas, un vigilante de un perro distinto. Escuchando el mar, una jirafa macho que atrae a un hombre y mujer de 26 años los dos. Un ganado de un animal de una especie impensable, exageradamente waldisneysiana. Un pastor enano me recomienda subir a la montaña, mientras dos personajes hablan de una colaboración con unos monos.
350 personas.
2 elefantes.
Tu abuel@/o
O Ribeyro.

FIN.

20/08/12
26/10/12
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